Si lo que buscas es un día con menos senderos de montaña y más historia, cultura y empaparte del lado más creativo de la isla, Funchal es el lugar perfecto. En este viaje, mi amiga Marina y yo pasamos un día entero en Funchal y lo llenamos de arte, comida, chapuzones y hasta un paseo en sidecar. Fue un día de chicas muy divertido y la prueba de que Funchal es mucho más que el típico teleférico y los jardines botánicos.
También es un lugar estupendo para hacer base en Madeira. Desde Funchal salen muchos de los mejores tours de la isla, cuenta con una amplísima oferta de alojamiento y, además, la mayoría de los lugares están a menos de una hora en coche. Así que, tanto si planeas hacer excursiones de un día como si quieres explorar la capital más a fondo, este es el punto de partida perfecto.
Si te preguntas cómo aprovechar un día en la capital de Madeira, aquí tienes mi itinerario alternativo con las mejores cosas que hacer en Funchal.
1. Paseo por el casco antiguo de Funchal
Comenzamos la mañana con un tour guiado a pie por el casco antiguo de Funchal (la Zona Velha), organizado por Madeiran Heritage, una asociación sin ánimo de lucro dirigida por estudiantes Erasmus de la Universidad de Madeira. Sinceramente, es la mejor manera de orientarse y de paso aprender algunas curiosidades.

Empezamos en el Mercado dos Lavradores, el mercado de la ciudad. Es un lugar colorido y animado, repleto de frutas tropicales, flores y pescado fresco. Merece la pena pasear por allí, sobre todo para hacer fotos.

Desde allí, bajamos por la Rua de Santa Maria, famosa por sus puertas pintadas. Se trata básicamente de una galería de arte al aire libre en la que cada puerta está decorada de forma única por artistas locales. Mientras paseábamos, fuimos conociendo más sobre la historia de Madeira y de Funchal, al mismo tiempo que admirábamos su hermosa arquitectura. También nos contaron la historia de la «poncha», el potente cóctel de ron de caña de azúcar que hay que probar al menos una vez. Al parecer, la bebida se creó originalmente para los pescadores: necesitaban vitamina C para prevenir el escorbuto, pero no querían renunciar a su ron… así que simplemente le añadieron zumo de limón o naranja. Sinceramente, ¡una genialidad!
2. Taller de artesanía
Si tienes alma creativa, una de las mejores cosas que puedes hacer en Funchal es participar en un taller de artesanía tradicional. Marina y yo nos apuntamos a uno de punto (¡gratis!) y aprendimos a hacer un «barrete de orelhas», un gorro de lana típico de Madeira. Debo reconocer que Marina y yo no éramos precisamente las más hábiles de la sala, ninguna había tejido antes, pero fue una forma divertida y práctica de conectar con las tradiciones de la isla.

Me encantan este tipo de experiencias: van a otro ritmo y, al mismo tiempo, te ayudan a comprender la cultura más allá de lo que se ve a simple vista.

Además, siempre hace ilusión llevarte a casa algo hecho por ti mismo, aunque no haya quedado perfecto.
3. Un chapuzón en Doca do Cavacas
Tu día en Funchal no tiene por qué limitarse solo a explorar la ciudad; también puedes darte un chapuzón en Doca do Cavacas, un conjunto de piscinas naturales volcánicas a las afueras del centro. Es el lugar perfecto para refrescarte y relajarte (y sacar de paso fotos para Instagram).

Flotamos, tomamos el sol y nos limitamos a disfrutar del ambiente tranquilo. Incluso hay un pequeño bar por si te apetece tomarte algo mientras contemplas cómo las olas chocan contra las rocas. Consejo de viaje: ve una hora antes de la puesta de sol para entrar a mitad de precio.
4. Paseo en sidecar por Funchal
Si buscas una de las experiencias más divertidas y originales que hacer en Funchal, sin duda te recomendaría reservar un tour en sidecar vintage. Es una forma genial de ver la ciudad. Tanto si viajas por tu cuenta o con algún amigo, un guía se encargará de conducir mientras tú te relajas y disfrutas del recorrido.

Yo empecé en el sidecar y Marina en la parte trasera de la moto, y allá fuimos, recorriendo las calles a toda velocidad mientras el guía nos hablaba por los auriculares integrados en los cascos. Eso hizo que toda la experiencia se sintiera personal y cercana, como tener un narrador privado mientras explorábamos la ciudad.
Nos detuvimos en un increíble mirador con vistas a Funchal, Miradouro do Pináculo, ¡el lugar perfecto para hacer fotos! Imagina miles de tejados de terracota, la curva de la bahía y esa interminable extensión del Atlántico. Escuchar las historias locales a lo largo del camino mejoró aún más la experiencia. Es una alternativa muy divertida a los típicos recorridos a pie y se puede ver mucho más en menos tiempo, ¡con una buena dosis de aventura incluida!
5. Buena comida con vistas
Si buscas el mejor restaurante de Funchal para disfrutar de un largo almuerzo con vistas o una cena al atardecer, te recomiendo muchísimo Avista, que tiene unas vistas preciosas de la costa, además de un servicio excepcional y una comida deliciosa. Sin duda merece la pena añadirlo a la lista de cosas que hacer en Madeira.

El menú, elaborado por el chef João Luz, se centra en la cocina mediterránea de temporada, con especial atención a los platos caseros para compartir. También ofrecen un creativo menú degustación llamado «Innovation», que también cuenta con opciones vegetarianas.
Fue una noche de chicas perfecta con Marina. Tomamos cócteles al atardecer, seguidos de dos entrantes vegetarianos, carne y pescado, y rematamos con los postres más espectaculares. Si te apetece un toque más panasiático, también está Avista Asia, justo encima, con un menú de inspiración asiática; otra excelente opción si buscas lo mejor de la gastronomía en Funchal con vistas.
6. Visita a un museo
Si te apasionan la historia y el arte, Funchal cuenta con museos encantadores. Y lo mejor es que están a poca distancia unos de otros, así que es fácil visitarlos todos en una sola tarde.

Empezamos en el Museo Quinta das Cruzes, una histórica casa señorial rodeada de exuberantes jardines. La colección del interior está repleta de antigüedades, muebles y joyas.
Justo al final de la calle está la Casa Museu Frederico de Freitas, una de mis favoritas. La casa en sí es preciosa, pero lo que más me sorprendió fue su interior: una habitación tras otra repletas de cerámicas, esculturas y extravagantes piezas de arte de todo el mundo. Incluso hay una sala llena solo de corbatas. También paramos en el Convento de Santa Clara, un antiguo y hermoso convento que data del siglo XV, donde puedes hacer una visita guiada. Vale la pena para conocer su historia y admirar los claustros y los tradicionales azulejos portugueses.
Lo mejor que hacer en Funchal: reflexiones finales
Si vas a pasar tiempo en Madeira, dedica al menos un día entero a la capital, porque, cuando se trata de cosas que hacer en Funchal, hay mucho más de lo que imaginas. No es solo la puerta de entrada a las famosas rutas de senderismo de la isla; es el corazón cultural de Madeira, lleno de historia, sabores, creatividad e historias locales. Funchal tiene algo para todos los gustos, tanto si te interesa admirar la arquitectura, degustar la comida local, aprender oficios tradicionales o ver la ciudad desde un sidecar vintage. Para nosotras, fue el mejor día de chicas: una mezcla de cultura, aventura, baños relajantes y (por supuesto) ¡«poncha»!
Si solo dispones de un día en Funchal, este es el itinerario que te recomiendo:
• Empieza con un tour a pie por el casco antiguo para orientarte y sumergirte en la historia de Funchal.
• Participa en un taller de artesanía para conocer las artes tradicionales de Madeira.
• Refréscate en las piscinas naturales de Doca do Cavacas para darte un baño con unas vistas épicas.
• Súbete a un tour en sidecar para conocer la ciudad de una forma divertida y única.
• Para terminar, disfruta de una cena al atardecer en Avista, uno de los mejores restaurantes de Funchal.
Es la manera perfecta de descubrir las distintas facetas de la ciudad y el complemento ideal para equilibrar todas las rutas de senderismo y la naturaleza que disfrutarás en otros rincones de la isla.