Cinco encantadores pueblos en Madeira que nos os podéis perder

Desde coloridas casas en la cima de los acantilados hasta localidades surferas azotadas por el viento, os presentamos los pueblos en Madeira que más nos han gustado.
Pareja sonriendo rodeada de vegetación.
Hannah and Nick
Experiencias apasionantes
Fecha:
ene. 15, 2026
Tiempo de lectura:
-min
Madeira está repleta de pueblos con encanto, la mayoría situados a lo largo de su escarpada costa. Más allá de las excursiones y los miradores, algunas de nuestras mejores experiencias fueron simplemente perdernos por las calles de los mejores pueblos pequeños de Madeira, y apreciar realmente el ritmo lento de la vida, la arquitectura tradicional y las vistas del Atlántico.
En esta guía, compartimos nuestra selección de los mejores cinco pueblos con encanto en Madeira y Porto Santo. Desde coloridos paseos marítimos hasta lugares de reunión de surfistas y deliciosos cafés, cada uno de ellos nos recordó por qué la vida en los pueblos es tan especial.
Enclavado en la base de los gigantescos acantilados del suroeste de Madeira, Jardim do Mar es un pueblecito que parece haber retrocedido en el tiempo. Nos encantó que los coches tuvieran que aparcar en la periferia, porque el resto de la localidad es peatonal. Esto significa que podéis explorar a pie todas las encantadoras calles adoquinadas y admirar las llamativas flores y las pintorescas casas.
Recorred las estrechas callejuelas y en cinco minutos llegaréis al paseo marítimo, donde las olas chocan contra las rocas. Los lugareños se reúnen para comer y charlar en los pequeños restaurantes de la zona, como Joe's Bar y Osteria Jardim do Mar.
Jardim do Mar se convirtió rápidamente en uno de nuestros pueblos favoritos de Madeira; es una auténtica joya escondida, con calles intactas y un ambiente relajante difícil de superar.
Un poco más lejos, en la base de los acantilados, se encuentra el pueblo vecino de Paul do Mar, más grande y animado. Aunque tiene un telón de fondo similar al de Jardim do Mar, cuenta con más restaurantes y bares (el Maktub Bar y el Bar da Pedra fueron nuestros favoritos), y una mayor variedad de opciones de alojamiento si deseáis pasar la noche.
Paul do Mar es también un lugar popular para los surfistas, con un ambiente visiblemente aventurero y animado que atrae a gente de todas las edades. Podéis sentaros en uno de los bares de la costa y pasar unas horas cerca del agua, observando cómo los lugareños surfean las mejores olas.
Aunque Paul do Mar es un pueblo muy animado, preferimos Jardim do Mar por su pintoresco encanto y su ambiente tranquilo. Dicho esto, ambos se complementan de maravilla, por lo que recomendamos visitarlos a los dos si tenéis tiempo. Es bastante especial poder disfrutar de dos de los mejores pueblos pequeños de Madeira tan cercanos en distancia y carácter.
Ponta do Sol es conocido como el «pueblo más soleado de Madeira» y el día que lo visitamos, ¡no podía ser más cierto! El sol brillaba sobre esta pequeña y colorida localidad de fachadas pintadas y tejados de terracota, encajonada entre el océano turquesa y los espectaculares acantilados.
En el corazón del pueblo se encuentra la bonita iglesia blanca, a un paso de las terrazas de los restaurantes que se extienden por las calles empedradas. Desde aquí, hay un corto paseo hasta la playa de guijarros y el muelle, donde los lugareños se reúnen para ver la puesta de sol. Disfrutamos de una deliciosa cena de marisco en el restaurante Sol Poente, que tenía las mejores vistas de la puesta de sol: uno de mejores momentos que hemos pasado en la isla.
4. Porto da Cruz
En la costa noreste se encuentra Porto da Cruz, uno de los más pintorescos pueblos de Madeira. Aquí, veréis casas desde la ladera hasta el paseo marítimo, con los simbólicos acantilados verdes de fondo. Su rasgo icónico, sin embargo, es la gran roca que separa Porto da Cruz de la vecina localidad de Faial.
El pueblo es también uno de los favoritos entre los surfistas, gracias a su escuela local de surf y sus magníficas playas. Sin embargo, aunque no os interese el surf, es ideal para explorarlo. Os podéis sentar en el paseo marítimo y observar cómo los surfistas cogen la mejor ola del día, sentir cómo el potente rocío del mar golpea los acantilados o recorrer la costa para contemplar las vistas del Atlántico. Aquí también hay buenos sitios para comer: nos encantó el snack-bar A Pipa por su marisco (¡escoged siempre la pesca del día!).
Sugerencia: uno de los lugares más destacados de Porto da Cruz (Madeira) es la destilería North Mills, donde se produce ron de caña de azúcar. La visita es gratuita y se ofrecen degustaciones de ron.
Aunque técnicamente se encuentra en la isla vecina de Porto Santo, Vila Baleira debería incluirse en la lista de los mejores pueblos pequeños de Madeira. Vila Baleira es la capital de Porto Santo, sin embrago no se tarda más de unas horas en recorrerla. Nos encantó pasear por el centro histórico, con su hermosa iglesia y su ayuntamiento tradicional. No os perdáis la Casa Colombo - Museo de Porto Santo si os gusta la historia marítima, ya que relata las aventuras de famosos navegantes que pasaron por la isla, como Cristóbal Colón.
Después de hacer turismo, disfrutamos de unas horas de relax en la famosa playa de arena fina de Porto Santo, antes de disfrutar de una deliciosa cena con vistas al océano en La Siesta. Contemplar cómo el cielo cambiaba de color al atardecer fue realmente sensacional.
Por qué visitar los pueblos de Madeira?
Lo que hace tan especiales a los pueblos de Madeira es que, aunque todos son costeros, cada uno tiene un carácter único. Nos encantó poder disfrutar de nuestro café matutino en bulliciosas localidades surferas, y solo unas horas más tarde perdernos por las calles de diminutos pueblos en la cima de los acantilados, intactos al paso del tiempo.
No se trata solo de disfrutar de la playa; también hay museos fascinantes, puertos pesqueros en funcionamiento, excursiones a cascadas e incluso destilerías de ron que se pueden visitar.
Para nosotros, explorar estos pueblos con encanto en Madeira nos brindó la oportunidad de bajar el ritmo y vivir la isla de una forma más personal, más allá de las excursiones y las playas. Estos son los mejores pueblos pequeños de Madeira para charlar con la gente local y conocer mejor la hermosa cultura y comunidad de la isla.
Calheta
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