En lo que respecta a la gastronomía de Madeira, nos quedamos boquiabiertos con las opciones disponibles. La isla ofrece mucho más que una buena comida en un restaurante: animados mercados locales, chefs de fama mundial y pintorescas catas de vino en Madeira. Sin embargo, lo que más nos gustó es cómo los lugareños honran el patrimonio de la isla a través de recetas, sabores e ingredientes autóctonos únicos. Durante nuestra visita, aprendimos todo esto a través de dos increíbles experiencias gastronómicas en Madeira, que nos dejaron con el estómago lleno, inspiración ¡y con ganas de volver a la isla a por más!

Una mañana en el Mercado dos Lavradores de Funchal
Nuestro día comenzó en el encantador casco antiguo de la capital y, por suerte, era viernes, uno de los días más animados para explorar el mercado de los agricultores de Funchal, conodico como Mercado dos Lavradores. Explorar este colorido y enérgico mercado fue el comienzo perfecto para nuestro día de experiencias gastronómicas en Madeira. Nos encantó ver a los vendedores locales en acción.

Hemos pasado mucho tiempo en países tropicales de todo el mundo. Sin embargo, nos sorprendió la variedad de frutas exóticas que se vendían, como fruta de la pasión fresca, mango, plátanos y fruta del dragón. Incluso había algunas frutas que nunca había visto. Un dato curioso: los plátanos de Madeira son famosos en todo Portugal. El mercado también tiene una excelente sección de pescado, donde compramos algunas de las especialidades de la isla, como sable negro y atún fresco.
Cocina en vivo en Funchal: aprender de un chef local
Desde el mercado, doblamos la esquina hasta Three House, un elegante hotel, bar y restaurante. En la tercera planta está el restaurante Three House, donde tuvimos una increíble experiencia de cocina en vivo en Funchal a cargo del chef local Mauricio Faria.

Esta experiencia fue un poco diferente de las clases prácticas de cocina que hemos hecho en el pasado: nos sentamos y relajamos para ver al chef Mauricio en acción. Preparó y emplató cada plato delante de nosotros, compartiendo historias y sus técnicas profesionales. Quién sabe si seremos capaces de reproducirlos en los Países Bajos, pero lo intentaremos. Nos gustó especialmente cómo dio un giro creativo a los platos tradicionales de Madeira, utilizó el mismo ingrediente ―el sable negro―, pero presentándolo con sabores completamente diferentes.

El plato principal fue mi favorito: un sabroso caldo de pescado coronado con queso crema con kimchi y un trozo de pescado perfectamente cocinado. El plato se sirvió con pan casero y mantequilla, y no exageramos cuando decimos que era uno de los mejores panes que hemos probado nunca. Se elabora diariamente con un cultivo de levadura de más de 150 años de antigüedad.

Para terminar, tomamos una mousse de chocolate que se deshacía en la boca, acompañada de helado casero: el dulce final perfecto para esta muestra absolutamente increíble de la gastronomía de Madeira.
Cata de vinos en Madeira en Terra Bona, Boaventura
Más tarde, ese mismo día, dejamos atrás la ciudad y nos adentramos en el impresionante valle verde de Boaventura, donde visitamos Terra Bona, una bodega boutique, hotel y retiro de bienestar. Fue una de las bodegas más bonitas en las que hemos estado, rodeada de frondosas colinas y viñedos, y con unas vistas al mar impresionantes.

Reservamos la experiencia de pícnic y cata de vinos en Terra Bona (que debe reservarse con antelación). Se trata de una experiencia relajada e íntima que permite conocer a fondo la tierra, el proceso de elaboración del vino y la pasión que hay detrás de todo ello.
Nota: la experiencia de pícnic y cata de vinos solo está disponible los martes, jueves, sábados y domingos.
Probamos cuatro vinos de Terra Bona, cada uno con una técnica diferente:
• Un vino joven
• El mismo vino, envejecido, para un claro contraste de carácter
• Un vino de naranja fermentado en arcilla
• Y por último, el mismo vino de naranja envejecido en barricas de roble
• El mismo vino, envejecido, para un claro contraste de carácter
• Un vino de naranja fermentado en arcilla
• Y por último, el mismo vino de naranja envejecido en barricas de roble

Fue fascinante conocer los distintos procesos de cada vino; incluso pudimos probar el impacto de las técnicas de fermentación y envejecimiento en el sabor. Nos alegró aún más descubrir que cada copa iba acompañada de deliciosos aperitivos portugueses.
Aunque Terra Bona es todavía relativamente nueva en la elaboración de vino, ya ha ganado varios premios, lo que dice mucho de la calidad de sus vinos y experiencias de degustación. Y el entorno no puede ser más tranquilo. Sentados en la terraza, solo oíamos pájaros y el sonido de la ribera que corría por el valle. Sin coches, sin el ruido de la ciudad, solo una de las mejores experiencias gastronómicas de Madeira en plena naturaleza.
Si buscáis una cata de vinos en Madeira diferente, algo sin prisas, tranquilo y alejado de la costa, Terra Bona es una visita obligada.
¿Merece la pena visitar Madeira por su gastronomía y sus vinos?
¡Claro que sí! Descubrimos que cada una de nuestras experiencias gastronómicas en Madeira iba mucho más allá de comer; era una forma estupenda de conocer la cultura y el patrimonio de la isla y de conectar con la gente local.

Tanto a los amantes de la gastronomía como del vino les encantarán las experiencias culinarias que se ofrecen, ya sea una cata de vinos en Madeira en las colinas o ver a un chef preparar vuestro plato ante vuestros ojos. Esperábamos paisajes asombrosos y excursiones épicas, pero la gastronomía de Madeira fue una de nuestras mayores sorpresas en la isla. ¡Ya estamos soñando con los nuevos platos que podremos probar en nuestro próximo viaje!