Nos encanta Madeira por sus desafiantes excursiones, sus actividades llenas de adrenalina y sus épicas carreteras de montaña, pero lo que no esperábamos era lo fácil que resultaba bajar el ritmo y relajarse. Debido a la ubicación de la isla, el clima es estupendo durante todo el año para realizar actividades relajantes en la naturaleza, tanto si queréis empezar el día haciendo yoga frente al océano, flotando en tranquilas piscinas naturales o participando en un retiro de bienestar en Madeira. Así es como el entorno natural nos animó a viajar despacio por Madeira, mientras nos centrábamos en disfrutar de la vida isleña a nuestro propio ritmo.
Baño matinal de sonido y yoga
Una de nuestras experiencias favoritas de bienestar en Madeira fue en la playa de los Reyes Magos, situada en la parte oriental de la isla. Llegamos temprano para comenzar nuestra mañana de yoga en Madeira, y desplegamos nuestras esterillas para experimentar una tranquila clase dirigida por Emilie Mangoni.

Sinceramente, no podríamos haber imaginado un escenario más espectacular con los acantilados volcánicos a nuestras espaldas y, frente a nosotros, el Atlántico resplandeciente. Así era exactamente como imaginábamos unas vacaciones mindfulness en Madeira, dejando nuestra mente en blanco con la banda sonora de las olas mientras nos movíamos entre flujos de yoga.
Esta clase de yoga en Madeira se dividió en dos partes:
Yoga y respiración: comenzamos con estiramientos y ejercicios de respiración suaves, moviendo el cuerpo en sincronía con los relajantes sonidos del océano. No había presión para hacer ninguna postura; Emilie nos guió para que nos sintonizáramos con nuestro cuerpo y estuviéramos presentes en el momento.
Meditación con baño de sonido: esta fue nuestra parte favorita, ¡y una verdadera representación del bienestar en Madeira! Después de la clase, nos acurrucamos en cálidas mantas y cerramos los ojos, listos para que Emilie tocara una serie de instrumentos relajantes. Lo único que oíamos eran las vibraciones de los instrumentos y el vaivén de las olas. De hecho, los dos casi nos quedamos dormidos, sumidos en un estado de ensueño de lo más relajado.

Para nosotros, esta mañana fue el ejemplo perfecto de por qué viajar sin prisas en Madeira es tan maravilloso. No es solo un desafío personal con excursiones y actividades al aire libre como el coasteering, sino que se trata de darse tiempo para desconectar de la vida cotidiana y volver a conectar con la naturaleza. Al alejarnos de esta playa, nos sentimos más ligeros, más tranquilos y más conscientes de nuestro entorno isleño.

Descubrir una cuenca escondida en Madeira: Poço dos Chefes
Tras reconectar con el océano a través del yoga, quisimos explorar el lado más tranquilo de Madeira en el interior, donde ríos y valles montañosos crean santuarios ocultos para viajeros que van a su ritmo.
Por eso visitamos Poço dos Chefes, una tranquila cuenca natural rodeada de imponentes rocas y picos montañosos. El agua es maravillosamente clara y refrescante, ya que se alimenta del gélido arroyo de montaña de Ribeira dos Socorridos. Según la temporada, la piscina puede estar llena o seca. Sin embargo, cuando la visitamos (a finales de mayo), tuvimos suerte de que hubiera agua en abundancia para darse un baño frío pero refrescante.

Nuestra recomendación es llegar por la mañana, ¡cuando no hay nadie! Flotamos tranquilamente bajo las montañas, con el cálido sol brillando sobre nosotros y escuchando solamente los sonidos de la naturaleza. Si queréis vivir una experiencia de bienestar en Madeira, no necesitáis buscar más allá de este exuberante oasis natural, conocido principalmente por los lugareños.
Cómo llegar: la opción más fácil para llegar a Poço dos Chefes es en coche, que está a solo 10 minutos de Curral das Freiras («Valle de las Monjas»). Disfrutad de una mañana tranquila en Madeira, conduciendo por sus hermosas carreteras de montaña antes de llegar al valle. Al acercaros al pueblo, veréis un pequeño puente y una señal hacia Poço dos Chefes; aparcad aquí junto a la carretera. Después, seguid las escaleras que bajan hasta el río y, pasados tres minutos, llegaréis a estas preciosas piscinas naturales de Madeira.

Refrescarse en piscinas de agua salada junto al océano
Tras disfrutar de un fresco abrazo en las aguas de montaña, regresamos a la costa para redescubrir otra forma en que Madeira invita a bajar el ritmo: si deseáis disfrutar de piscinas naturales de agua salada en Madeira, hay muchas para elegir repartidas por la escarpada costa de la isla. Visitamos algunas, y entre nuestras favoritas están:
Doca do Cavacas (o Poças do Gomes) es una piscina de agua salada que merece la pena visitar, ya que está cerca de Funchal, donde la mayoría de la gente decide alojarse durante su viaje. El océano llena estas piscinas naturales de lava, por lo que podréis nadar en agua de mar de un color turquesa resplandeciente mientras las olas rompen muy cerca.

Llegamos a última hora de la tarde, cuando había menos gente, por lo que estaba más tranquila. Y lo mejor de todo fue ver cómo el cielo se llenaba de tonos dorados al atardecer, mientras contemplábamos las vistas de Praia Formosa y los imponentes acantilados de Cabo Girão a lo lejos.
Para vivir una auténtica experiencia de bienestar fuera de lo común en Madeira, podéis ir a la remota costa noroccidental, a la ciudad de Porto Moniz. Aquí encontraréis las piscinas naturales de Cachalote, que probablemente fueron nuestras favoritas de toda la isla. Nos zambullimos en las piscinas, alimentadas por las olas del océano Atlántico, y disfrutamos buceando entre peces de colores y cangrejos.

Aunque estas piscinas han sido modificadas para facilitar el acceso, con escalones para bajar al agua y vestuarios designados, la roca volcánica que las rodea sigue dando una sensación muy salvaje. Nos encantó que hubiera una zona específica para tomar el sol, porque así podíamos disfrutar de la piscina con total tranquilidad —¡al más puro estilo de Madeira! Lo mejor de todo es que la visita a las piscinas es gratuita, por lo que podréis disfrutar del bienestar en Madeira sin saliros de vuestro presupuesto.

¿Por qué descubrir Madeira a vuestro ritmo?
Aunque siempre pensamos en Madeira como un destino de acción y adrenalina, ¡es mucho más que eso! A medida que avancéis por los espectaculares paisajes y los serenos rincones escondidos, también comprobaréis lo fácil que es disfrutar de unas vacaciones mindfulness en Madeira, con su perfecta mezcla de aventura y relajación.

Nos encantó la belleza de viajar despacio en Madeira, dejando que la isla marcara el ritmo, mientras descubríamos una naturaleza increíble que se entreteje en cada actividad: hacer yoga escuchando los sonidos del océano, flotar en los ríos de montaña y disfrutar de las vistas del atardecer desde relajantes piscinas costeras. Para nosotros, pasar tiempo en todos estos paisajes increíbles y vírgenes nos pareció el retiro de bienestar definitivo en Madeira.