Siempre fui un niño al que le gustaba explorar las zonas de matorrales situadas alrededor de mi casa. Por aquel entonces, pasaba horas montando en bicicleta con mi primo, inventando caminos, saltando escaleras… ¡todo lo que se nos ocurría! Todo esto mientras imaginaba que algún día haría una pista de descenso de verdad, de esas que solo veíamos en los vídeos: con paisajes que quitan el aliento y senderos que nos llevan al límite. No había nada parecido en la ciudad donde vivía y, cuando crecí, acabé dejando la bicicleta de lado. El sueño se quedó en el cajón… ¡hasta llegar a Madeira!

La verdad es que no era algo que hubiera planeado hacer antes de llegar aquí. Pero, al leer sobre las actividades de naturaleza en Madeira, me encontré con la propuesta de un recorrido en BTT y pensé: ¿por qué no? «¡Vamos a cumplir un sueño de la infancia!», me dije a mí mismo. No sabía donde me estaba metiendo… ¡y aún bien!
El plan era sencillo, o al menos eso parecía: hacer un circuito de BTT en Madeira, desde una zona cerca del pico do Areeiro hasta Caniço, cruzando bosques, senderos de montaña e incluso algunos tramos de carretera. Lo que no sabía era que iba a ser tan desafiante… pensaba que estaba más preparado de lo que realmente estaba. ¡Y quizá por eso fue tan épico!
El día empezó muy temprano. Me alojaba en la localidad pesquera de Câmara de Lobos y fue allí donde pasaron a recogerme. Desde allí, empezó el ascenso hasta las inmediaciones del pico do Areeiro. ¡Solo por las vistas del trayecto ya merecía la pena! Era uno de esos días de niebla baja, lo que muy probablemente quería decir una cosa: allá arriba estaríamos por encima de las nubes y ¡la vista iba a ser espectacular!

Durante el viaje, fui escuchando el briefing y enseguida me di cuenta de que aquello a lo que me había propuesto era mucho más difícil de lo que pensaba, pero nuestro guía me dejó bastante tranquilo: «Empezamos despacio y vamos viendo cómo te adaptas. No te preocupes, ve haciendo aquello con lo que te sientas cómodo, ¡siempre se puede adaptar!». Fue exactamente lo que necesitaba oír para ganar confianza. Estaba mentalmente preparado para la aventura que se avecinaba.



