Madeira es la orgullosa guardiana de un patrimonio natural único. Aquí, el bosque autóctono de laurisilva ocupa 15 000 hectáreas, lo que corresponde al 20 % de la isla. En el municipio de São Vicente, esta superficie forestal particularmente densa y exuberante abarca un territorio muy significativo.
La diversidad de especies, tanto de flora como de fauna, que puede encontrarse en esta vasta zona es de vital importancia. En toda su extensión, esta mancha verde se revela aquí en un estado de conservación casi inmaculado, que se refleja en la impresionante vivacidad de este escenario natural.
Esta rara selva subtropical, compuesta principalmente por árboles de la familia del laurel y especies endémicas de la Macaronesia, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1999. Su origen se remonta al Mioceno y Plioceno del periodo Terciario, hace veinte millones de años. Su importancia histórica y ecológica es, por tanto, innegable.
En el centro del pueblo de São Vicente se encuentra el Jardín de Plantas Indígenas de Madeira, con una superficie de 2200 m². Entre otras, están representadas varias especies del bosque de laurisilva de Madeira. Sin embargo, la mejor manera de entrar en contacto con este patrimonio milenario es a través de los numerosos senderos que existen por todo el municipio de São Vicente.
El bosque autóctono de laurisilva ocupa una extensa zona en el municipio de São Vicente. La diversidad de especies allí presentes, así como su estado de conservación, constituyen un valioso patrimonio.